domingo, 27 de mayo de 2012

MELBOURNE "No es ciudad para vagos"

MELBOURNE
No es ciudad para vagos

A la Pqui le toca dormir en un parking un par de noches y a nosotros en las literas de una habitación compartida de hostel. Aunque compartir no compartimos con nadie porqué estamos solos. Mejor.
El tiempo esta nublado en Melbourne, pero intuimos una ciudad armoniosa, diseñada con gusto. Por fin vemos edificios altos, avenidas y parques propios ciudad, o como mínimo de una ciudad como las que nosotros conocemos.
El tiempo empieza a mejorar. Melbourne no es ciudad para vagos. Hay tantos parques y tan amplios que los habitantes se lanzan a ellos con la intención de tonificar sus cuerpos. Hay entrenadores y grupos de personas que hacen ejercicio por todos lados. Muchos corren. Y en medio de todos ellos la melodía de un juego de campanas instalado a modo de escultura sonora.  Pasa el tren cerca y los edificios viejos y los modernos se combinan en el skyline.
Aunque seguramente, nosotros recordaremos Melbourne por otro motivo. Hace unos días un amigo contactó con nosotros. En el programa de televisión en el que trabaja están buscando alguien que esté dando la vuelta al mundo y ha pensado en nosotros. Lo arreglamos todo para que nos hagan una entrevista vía Skype. Elegimos como fondo las literas de nuestra habitación compartida en la que no hay nadie más que nosotros. Y les damos permiso para usar nuestros vídeos en su reportaje.
Unos días después se emitía esto por 8tv:
http://www.8tv.cat/8aldia/equip-reporters/equip-de-reporters-20-de-maig-del-2012/

G&C





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martes, 22 de mayo de 2012

VICTORIA "Y la Great Ocean Road"

VICTORIA
Y la Great Ocean Road

Es 14 de mayo, el cumpleaños de Gemma. El día tiene que ser perfecto. Por suerte estamos en el lugar adecuado para que esto suceda. Estamos al inicio de la Great Ocean Road, una carretera que recorre la costa sur de Australia desde donde nosotros estamos hasta Melbourne.
Nos despertamos en Port Fairy, hemos dormido del tirón, sin frío ni animales que nos roben nada. Parece que uno se levanta mejor si ha dormido bajo techo y puede cocinar un buen desayuno en una cocina que no tiene que montar primero.


De vuelta a la Paqui empezamos nuestro recorrido por la Great Ocean Road. Al poco de empezar aparece el primer cartel anunciando un View Point a la derecha. Paramos para ver porqué esta carretera tiene tanta fama, y todo lo que hubiéramos podido imaginar es poco. Nos encontramos con el paisaje más romántico que hemos visto jamás. El agua del mar, de un azul intenso, golpea con furia la escarpada costa y las rocas que los años de erosión han ido perfilando. Hace frío, y el invierno le sienta tan bien a este paisaje...

Cada pocos kilómetros un nuevo punto señalizado en el camino nos hace detenernos a admirar la costa, a bajar hasta la playa, a pasear por las pasarelas acondicionadas para tal uso...
El día no puede ir mejor. Entonces llegamos a la atracción principal de esta carretera: (Uno sabe que ha llegado a la atracción principal porqué está lleno de chinos y hay una tienda dónde venden llaveros con koalas e imanes de nevera con canguros) Los Doce Apóstoles. Actualmente solo quedan 6 de las 12 rocas que un día formaron parte de los llamados Doce Apóstoles, pero son más que suficientes para hacer las delicias de todo el que llega hasta este punto



Cuando creíamos que no veríamos nada mejor, de repente ahí están, ¡los koalas! Primero solo vemos uno, encaramado a un eucaliptos comiendo hojas, después nos damos cuenta de que hay tres en el mismo árbol. Y más tarde que todos los árboles están llenos de estos animalitos tan especiales. Son más grandes de lo que habíamos imaginado, parece que la presencia de los humanos no les importuna en lo más mínimo. La mayoría de ellos duerme, más tarde nos enteraríamos de que los koalas duermen entre 15 y 20 horas al día!

El cumpleaños feliz de Gemma acaba en un camping con el vino que compramos unos días atrás en el valle de McLaren y una tabla de quesos y patees. 


Lo hemos conseguido, ha sido un día perfecto.

G&C




















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lunes, 21 de mayo de 2012

PENÍNSULA DE FLEURIEU "Vino, playas y canguros"

PENÍNSULA DE FLEURIEU
Vino, playas y canguros

De nuevo en la carretera. Nuestro objetivo ahora es la península de Fleurieu, una península que se extiende al sur de Adelaide. Se trata de una región vinícola, y aunque los paisajes llenos de viñedos no nos resulten del todo ajenos, siempre es bonito contemplarlos y más si se puede disfrutar de la cata de algún vino. Elegimos el shiraz para nuestra cata, una uva muy utilizada en los vinos australianos. Catamos  buenos vinos y compramos una botella de uno no tan bueno (lo que da el presupuesto para un regalo de cumpleaños próximo).


Después de la visita al Valle de McLaren y con nuestra botella de vino de las bodegas Hamilton (nada que ver con la Formula 1, de verdad) nos dirigimos al Deep Creek Conservation Park para pasar la noche, pero antes aún nos da tiempo de visitar la costa, con sus playas embravecidas por el invierno.






En el parque nacional nos espera una grata sorpresa. Esta lleno de canguros. Pero no son canguros pequeños como los que habíamos visto en el norte, estos son grandes, altos como personas y más oscuros. No podemos creer lo bellos que son. Aparcamos la Paqui en una buena parcela y dedicamos largo rato a contemplar a los canguros que andan a sus anchas por el camping, les hacemos fotos y vídeos y acabamos saltando con ellos, entre ellos. Maravillosos.
Encendemos un buen fuego para cocinar carne a la parrilla, cenamos y caemos redondos a la cama. Hace frío.
A media noche nos despierta un ruido.
-¿Qué pasa?
-Alguien está revolviendo nuestra basura.
Carles se levanta y sale de la furgoneta.
-¡Nos han robado la basura!
-Muy bien cariño, vuelve a la cama.
-¡Alguien nos ha robado la basura y la ha esparcido por el suelo!
-¿?
Evidentemente se trata de un animal, seguramente un canguro pero Carles no piensa dejar el asunto así como así, le han robado la basura y alguien debe pagar por ello.
-Bueno,¡buscaré al culpable mañana por la mañana!


A la mañana siguiente no buscamos al culpable, desayunamos al amparo de los débiles rayos de sol y salimos dirección noreste hacia el siguiente parque nacional (se duerme barato y es bonito). Pasamos por Victor Harbor, un bonito pueblo donde en invierno se pueden ver ballenas (por desgracia aún no es suficientemente invierno para verlas). Llegamos al Coorong National Park tarde, hace mucho frío. Encendemos el gas para hervir agua para hacer verduras pero hace tanto frío que el agua no hierve. Desde el interior de la Paqui vigilamos el fuego que hemos emplazado sobre un banco en el exterior. 30 minutos después el agua sigue sin hervir.
-No hervirá nunca.
Desesperados cambiamos la olla por una sartén y el agua por un poco de aceite. Ponemos las verduras en la sartén y volvemos a escondernos en la furgo. Al salir las verduras están enganchadas pero empiezan a estar hechas. Al final logramos un plato estupendo. Esta noche hará mucho frío y a la mañana siguiente saldremos corriendo.
Otro tirón de carretera más, esta vez llueve. Pero este país es algo extraordinario. Mires donde mires todo es perfecto, un valle completamente verde con vacas a la derecha, canguros a la izquierda, unos caballos trotando contra la puesta de sol... y si llueve, va y sale el arco iris!
Llegamos a Port Fairy con la intención de dormir en un hostel, hace frío y se agradece una cama caliente, una cocina con techo y una ducha. Nos toca dormir separados, los niños con los niños y las niñas con las niñas, bueno, por un día... Aunque parezca un chiste, lo más destacado de lo que hacemos en Port Fairy es comprar jabón, no para los platos sino para nosotros, pero nos vale para unas risas antes de acostarnos.

G&C



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domingo, 20 de mayo de 2012

ADELAIDE "El final del verano"

ADELAIDE
El final del verano.

-La segunda a la derecha y luego giras a la izquierda. Dos calles más y a la izquierda otra vez, después a la derecha, a la derecha y habremos llegado.
-La primera a la izquierda, ¿y después qué?
-No, la primera a la... Por aquí, gira, gira.
-¿Por aquí?
-Según el mapa el hostel que buscamos está aquí.
-Aquí no hay nada.
-Nos habremos pasado. Gira a la derecha y luego otra vez a la derecha y a la derecha y volvemos a intentarlo.
-Sigue sin haber nada.
-Pero el mapa dice que...

Esto es lo que pasa si se viaja con una guía de hace 4 años. Uno puede llegar a Adelaide buscando "el paraíso de los mochileros..." y encontrarse con el albergue cerrado y abandonado.
-¿Y ahora, qué?
Pues ahora gira a la derecha o a la izquierda o la primera a la derecha y dos después a la izquierda porqué esta ciudad está llena de hostels para backpackers. Por suerte nosotros encontramos uno de esos que lo tiene todo: cocina espaciosa, salón-comedor, sala de lectura, sala de la tele, sala de juegos, lavandería con lavadora, secadora y plancha, billar y hasta ping-pong. Tan bueno es que casi se nos olvida visitar Adelaide. Pero el hostel también tiene bicicletas de alquiler gratis. Bueno, el hostel no, una empresa situada a la vuelta de la esquina. Intentamos adivinar dónde está el negocio en prestar las bicicletas para un día entero de forma totalmente gratuita pero nuestra nacionalidad no nos deja entenderlo. ¿Gratis? ¿A cambio de qué? Ni siquiera intentan vendernos otra cosa, no nos dan ninguna charla. Gratis gratis. Australia nos encanta.



Y visitamos Adelaide montados en una bicicleta gratis gratis. Adelaide es una ciudad bonita, no demasiado grande. Un río la atraviesa, y si lo sigues puedes llegar hasta la playa a través de un bonito parque y una de esas zonas residenciales de película, o de serie de tv3 antigua en la que salía Nicole Kidman (neeeeeeeeighboooors, na na na na na na naaaaaa na na ná).

12 kilómetros después llegamos a la playa, una playa de invierno, larga, con olas y gente que pasea al perro cerca de la orilla. Aprovechamos el sol del mediodía para jugar con la cámara de fotos bajo los que, de seguro, serán nuestros últimos momentos de calor en este país.




Agotados, pero aún con algo de brisa marina en el rostro, volvemos al hostel. Tenemos dos nuevos compañeros de habitación: Elvis y Marco, dos italianos que dejaron sus trabajos como chefs en Italia para recorrer Australia. Cuando se quedan sin dinero trabajan un tiempo en una granja, ganan algo de dinero y siguen su camino. Tienen 21 años y un futuro sin planes preestablecidos. Improvisan. ¿Salimos? Claro. Nos vamos en busca de un bar barato (?¿?!!¿) No existen bares baratos en Australia. No los busquen. Así que acabamos comprando cerveza para llevar.
-¿Se puede beber cerveza en la calle?
-Solo más allá del cuadrado que dibujan la North Tce, la South Tce, la West Tce y el río. El centro es una zona seca y no se puede beber alcohol, pasado el río podéis beber donde queráis.
Y se puede beber dónde se quiera si se lleva un buen jersey y un anorak, si no después de la primera cerveza toca retirada. Son las 11,30h, tardísimo para los que viven en una furgoneta y se levantan y acuestan con el sol.


Al día siguiente nos espera la Paqui en el parking para enfilar hacia la península de Fleurieu.

G&C



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sábado, 19 de mayo de 2012

AUTRALIA MERIDIONAL "El final de la Stuart Highway"


AUTRALIA MERIDIONAL
El final de la Stuart Highway

COOBER PEDY
Los frikys de la Stuart 2

Después de ver Ayers Rock no hay muchas más paradas interesantes en la Stuart Highway hasta Coober Pedy, esta algo lejos, pero decidimos pasar el día entero en la carretera para llegar y no perder una noche por el camino.
Coober Pedy es un pueblo muy friky. En Coober Pedy y los alrededores se puede encontrar ópalo, así que buscadores de tesoros de todo el mundo llegan a Coober Pedy con la esperanza de hacer el hallazgo que les hará millonarios. Por todas partes se puede ver lo que ellos llaman en sus folletos publicitarios "un paisaje lunar" pero que en realidad no es otra cosa que los montones de arena que las perforaciones sacan a la superficie. 


Además Coober Pedy se caracteriza por ser un pueblo bajo tierra. Casas, tiendas y hasta el camping en el que pasamos la noche se construyen bajo tierra emulando las minas que rodean al pueblo. Ellos dicen que construyen bajo tierra debido a las altas temperaturas del verano y las bajas del invierno, pero nosotros sabemos la verdad: ¡construyen bajo tierra para esconderse de las moscas! Hay millones de moscas por todas partes. 
Las moscas son un autentico problema en el outback, son tan pesadas que es imposible estar al aire libre sin desesperarse. Los australianos han encontrado una solución que hace las delicias de los chinos, ¡un sombrero con mosquitera! Es un sombrero del estilo Coronel Tapioca con una mosquitera incorporada que cubre la cara entera. Es algo que solo pueden vestir australianos y chinos, al resto del mundo le da una mezcla entre pereza y vergüenza ponerse un sombrero de este tipo. Aunque pasarse el día espantando moscas no es una solución mucho mejor. Para cenar al aire libre hay que esperar a que caiga la noche, entonces las moscas desaparecen (claro que entonces es cuando aparecen los mosquitos...).

    
Espantando una mosca
Nos vamos a dormir pronto, no hay mucho que hacer en el camping, sobretodo porqué el gran reclamo de la sala de televisión con internet ni tiene televisión ni internet, las habrán escondido bajo tierra...


PORT AUGUSTA
Visto y no visto

Nos despertamos pronto sabiendo que hoy toca carretera, mucha carretera, tenemos ganas de llegar a Adelaida. La Stuart Highway ha sido una bonita etapa del viaje pero ya nos apetece cambiar de aires. Aunque hay que reconocer que después de más de 2500 kilómetros la Stuart aún nos sigue sorprendiendo. De repente el desierto se convierte en lago, y a ambos lados de la carretera aparecen de la nada amplios lagos de aguas tranquilas. Nos gusta pensar que es la manera que tiene la Stuart de despedirse de nosotros, con sorpresas de último momento. 
La que más agradecemos es una área de servicio-camping. En realidad es solo una área de descanso provista de un par de mesas de picnic, pero a lo largo del tiempo la gente la ha ido usando para pasar la noche. Un día alguien abrió la pequeña verja que la cerraba y la traspasó en dirección contraria a la carretera con su coche, más tarde otros lo hicieron con sus furgonetas y después otros con la caravana. Y poco a poco se fueron perfilando las parcelas, cada una con su sombra y su sitio delimitado para encender un fuego. Y hoy al llegar nosotros nos encontramos un bonito camping gratis en el que pasamos una buena noche (cuando se van las moscas). 
Mañana llegaremos a Port Augusta y la pasaremos de largo dirección Adelaida. Y atrás nos quedarán 2711 kilómetros de Stuart Highway.

G&C

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