sábado, 23 de junio de 2012

ROTOURA "La tierra humeante"


ROTOURA
La tierra humeante

De camino a Rotoura paramos a comer en el Lago Taupo, como hubiésemos hecho si fuera verano. Sacamos nuestros utensilios de cocina y junto al lago cocinamos. Pero no es verano, así que acabamos comiendo dentro de la furgoneta, al amparo del frío y de este viento inesperado.
Sabemos que estamos llegando a Rotoura porqué de repente de la tierra sale humo. Parecidos a los pequeños incendios que encontrábamos a lado y lado de la Stuart Highway en Australia, aparecen ahora junto a la carretera zonas humeantes, solo que esta vez no se trata de fuego sino de agua, de agua muy caliente.

Rotoura es famosos por sus géisers y sus piscinas de aguas termales. Uno de los más conocidos es el Lady Knox, que cuenta con un espectáculo diario en el que se provoca al géiser para verlo eructar.



Además del géiser la zona está llena de piscinas termales con aguas de distintos colores y densidades dependiendo del material que se encuentra en el fondo. Una ruta señalizada te lleva a través de lagos, cráters, piscinas, cuevas y demás accidentes naturales con un denominador común: el agua caliente.


Finalizada la excursión nos damos un chapuzón en la piscina termal del camping, bueno Carles se da un chapuzón. Gemma sabe que no es verano, aunque nos empeñemos, pero que ya queda menos para atraparlo. 

G&C

lunes, 18 de junio de 2012

TONGARIRO NATIONAL PARK "Mordor, vamos"

TONGARIRO NATIONAL PARK
Mordor, vamos

Mordor es mucho más espectacular de lo que vieron Frodo y Sam, mucho más.
Para llegar a Tongariro hay que conducir hasta un pueblo llamado National Park, algo un poco confuso, desde allí sale la carretera que lleva a los dos aparcamientos desde los que se puede iniciar la caminata de 19 kilómetros que une ambos lugares. El camino lleva a través del Cráter Rojo hasta la cima del volcán (más conocido en la ficción como Mordor) y después hasta el Lago Azul (nada que ver con la película homónima).

Llegamos a National Park, el pueblo, por la noche. Necesitamos una parcela con electricidad para no volver a quedarnos sin batería así que el camping barato no nos sirve,¡lástima! Por suerte encontramos una mezcla entre hotel, albergue y camping con parcelas con electricidad que te permiten usar las zonas comunes tales como baños, duchas, una cocina y la sala de la tele dónde se repiten ad infinitum las películas de El Señor de los Anillos I, II y III.

Por la mañana despertamos y nos damos cuenta de que hemos dormido a los pies del volcán. Ha salido un día genial. Estamos listos para nuestro enésimo trekking. De camino vemos nuestra primera señal de peligro kiwis, pero ni un solo kiwi, verlos es realmente difícil, son animales nocturnos y quedan muy pocos.Vamos hasta el primer aparcamiento. Se puede contratar un servicio que te recoge en el otro aparcamiento y te trae de nuevo hasta aquí, pero nosotros no somos tan previsores, así que iremos hasta la mitad del camino y volveremos sobre nuestros pasos. 

La primera parte del camino es fácil y discurre a través de una zona de rocas volcánicas con el volcán de fondo. Después la cosa se complica, empieza la subida, y empiezan las vistas, ¡y qué vistas!

Luego el camino llega hasta un cráter enorme donde los pies se te llenan de barro. Hay que intentar no resvalar con las piedras de la cuesta que lleva hasta lo más alto.

Primero es el Cráter Rojo, después tres lagos de agua completamente turquesa y, al final, allá al fondo, lo que te deja sin habla es el Lago Azul.


No hay fuego en Mordor, eso era pospo. Lo que hay es mucho mejor...

Acabamos el camino cansados cuando la niebla empieza a apoderarse del lugar. Y volvemos al mismo camping/albergue/hotel de la noche anterior a descansar. Dormimos bien.
Y al despertarnos estamos envueltos en una niebla tan espesa que es imposible ver nada. Los que tenían previsto subir hoy a Tongariro tendrán que esperar a mañana.

G&C

viernes, 15 de junio de 2012

WELLINGTON "La puerta de entrada a la isla del norte"

WELLINGTON
La puerta de entrada a la isla del norte

Llegar a Wellington pasa por acercarse hasta Picton, un pequeño pueblo costero que vive del ferry que enlaza la isla sur con la norte, comprar un pasaje y esperar, en nuestro caso hasta el día siguiente, para embarcar.
Y como hay que esperar al día siguiente nos damos un par de vueltas por el pueblo (después de la primera vuelta han pasado solo 5 min.) y buscamos un sitio donde dormir gratis. Encontramos un area de descanso con baño y nos instalamos.

Al día siguiente nos despertamos congelados, abrimos la puerta y nos damos cuenta que la Lola está helada. Antes de ponernos en marcha dedicamos un buen rato a quitarle el hielo al parabrisas y a las ventanas y retrovisores. Decidimos que hoy nos merecemos un café caliente de restaurante, un buen capuccino de máquina.
Y después subimos al ferry. El trámite es sencillo y ordenado, nada que ver con los ferrys asiáticos. El viaje dura 3 horas y, aunque la oferta de ocio del barco es exageradamente amplia, lo que más distrae es mirar por la ventana el espectacular paisaje y los delfines que saltan junto al barco.

Una vez en Wellington tampoco resulta demasiado difícil encontrar un buen hostel, centrico, que nos permite aparcar la furgoneta a las afueras y movernos a pie por la ciudad.
El día siguiente lo dedicamos a la visita de Wellington, empezamos por dar un paseo por la costa, la playa, el puerto...

Luego nos dirigimos a la principal atracción de la ciudad: el museo Te Papa. La primera planta está dedicada a la historia del espectacular paisaje de Nueva Zelanda y la parte que los terremotos, erupciones volcánicas, y el tiempo juega en su conformación. Hay otra zona dedicada a la transformación de la tierra en bosques y humedales, y una zona exterior donde se puede ver todo tipo de vegetación neozelandesa.

Wellington es la capital de Nueva Zelanda, aunque no lo parece, parece más bien un pueblo tranquilo en el que nunca pasa nada.
No pasa nada a no ser que dejes tu furgoneta aparcada en las afueras tres días con la nevera enchufada. Entonces sí pasa, pasa que la bateria se acaba y te toca pagar a un mecánico para que te reavive el coche y conducir muchas horas antes de volver a parar. Nada grave.

G&C

martes, 12 de junio de 2012

ABEL TASMAN NATIONAL PARK "De la montaña a la playa"

ABEL TASMAN NATIONAL PARK
De la montaña a la playa

Está lloviendo cuando nos levantamos, mientras desayunamos y también cuando salimos a la carretera. Es absurdo ir a un parque nacional con esta tormenta, así que decidimos pasar el día en el pueblo de Nelson. Buscamos un hostel y allí nos quedamos hasta la mañana siguiente.
A la mañana siguiente salimos pronto para llegar al Abel Tasman National Park. Una vez allí nos explican que hay un camino de 11 kilómetros que recorre la costa y se puede hacer a pie. Luego, si queremos, un barco-taxi nos recoge en la playa y nos devuelve al pueblo. Nos parece un buen plan, así que empezamos
a caminar.
El camino no es complicado, es un camino de selva espesa al borde de un acantilado que rodea la costa, pero és largo. Llegamos a la playa agotados y satisfechos, la excursión ha merecido la pena, hemos visto playas estupendas de un agua verdosa que poco tienen que envidiar a las de Tailandia.


Después de un rato en la playa llega nuestro barco-taxi, nos lleva hasta la orilla y allí se engancha a un remolque y, sin bajarnos de la lancha, el remolque nos lleva hasta el aparcamiento.
Decidimos quedarnos en el camping que hay junto al aparcamiento. Al día siguiente emprenderemos nuestra marcha hacia Picton, el pueblo en el que se coge el ferry para pasar de la isla del sur a la del norte.

G&C

lunes, 11 de junio de 2012

KAIKOURA "La cola de la ballena"


KAIKOURA
La cola de la ballena

Ver ballenas no es una empresa fácil. Hay que acertar la época en que éstas se acercan a la costa de Kaikoura, abrigarse, embarcarse y esperar en cubierta hasta que el avistador da la señal de aviso y el barco se acerca a un surtidor de agua en medio del mar. Entonces se empieza a vislumbrar un animal enorme que nada a pocos centímetros de la superficie y que expulsa agua a través de un orificio de su cuerpo. Hay que esperara entonces el momento perfecto: cuando el animal se zambulle. Para hacerlo saca su enorme cola fuera del agua y ahí está la foto deseada. El gran momento.


A Kaikoura llegamos desde Chrischurch cuando ya ha oscurecido y acampamos junto a la costa. Al día siguiente nos levantamos pronto para ir al punto de información a preguntar por los tours a ver ballenas. Hay uno en un par de horas así que damos una vuelta por el pueblo, comemos unos bocadillos y ya estamos listos para embarcarnos. Hay que ir mar adentro hasta la zona de avistamiento y allí servirse tanto del radar como del chico alto con vista de pájaro para localizarlas.
-Allí-grita el chico. Y el barco vira hacia babor. Hace frío y hay que esperar en cubierta. De repente una familia entera de delfines pasan cerca del barco, saltando. También vemos focas y tres ballenas. Una de ellas de tan cerca como es posible. Y aunque pasamos mucho frío, vale la pena.

De regreso Gemma se marea, pero no es la única.
-No quería decírtelo antes porqué estabas mareada pero detrás de ti hay una fila de chinos vomitando en bolsas de papel - Nos reímos. Y nos reímos aún más cuando a los chino se les ocurre darle las bolsas llenas a la tripulación del barco.
De regreso a tierra decidimos ponernos en marcha y conducir dirección a Abel Tasman National Park. De repente nos damos cuenta de que casi no nos queda gasolina.
-No te preocupes, según el mapa hay muchos pueblos antes de llegar, podremos repostar en cualquiera de ellos.
Pero resulta que los pueblos en cuestión son 2 casas y poco más. Ni una gasolinera. 
-No llegamos.
Carles conduce a 80km/h y soltando el gas en las bajadas pero aún así empezamos a hacer planes para mañana.
-Uno de los dos tendrá que hacer autoestop hasta la gasolinera más cercana y volver con un bidón.
Cuando de repente aparece una gasolinera. ¡Salvados! Y un poco más allá una de esas áreas de descanso con lavabo en la que pasar la noche gratis. Todo resuelto.

G&C

miércoles, 6 de junio de 2012

CHRISTCHURCH "La ciudad de los terremotos"

CHRISTCHURCH
La ciudad de los terremotos

Es algo más de la una de la madrugada cuando salimos del aeropuerto de Christchurch a la calle. Hace frío. Al hablar nuestras bocas desprenden vaho. Mucho frío. Nos subimos a un shuttle bus que nos lleva hasta la puerta del hostel que hemos elegido para esta noche. Es una antigua cárcel reconvertida en albergue. Aunque hasta la mañana siguiente no apreciaremos el ingenio del sitio en el que estamos.
No hemos venido a Christchurch porqué sí. Aquí vive Jaume. Así que nos pareció un buen punto de partida para explorar el país. No tenemos guía de Nueva Zelanda.
Primero hay que ir a buscar la que será nuestra casa y nuestro transporte los 15 días que pasaremos por aquí. Una caminata, un bus y otra caminata más tarde llegamos a las puertas de la oficina de alquiler de coches. Nuestra furgoneta (exactamente igual que la Paqui pero pintada con flores) de la compañía Hippie Campervans nos espera. Una mujer enorme que dice hablar español nos atiende. Es simpática, aunque su español es tan bueno como nuestro inglés.
-Tu no puedes acampar libre si no tienes casa de baño.
Entendido, aunque ya veremos...
Hay que buscarle un nombre rápido a la nueva furgoneta. Si la anterior se llamaba Paqui y esta está llena de flores... ¡Pues la Lola!
Con tanto ir y venir se nos hace tarde. Volvemos al hostel a comer algo. Hemos quedado con Jaume para cenar, así que aún tenemos algo de tiempo para conocer a un Andreu en el hostel. Andreu nos cuenta que lleva ya tiempo viajando por NZ y que la isla del sur (en la que estamos) es su favorita.
Al final acaba por hacerse tarde y nos vamos a casa de Jaume. Vive, como todos por aquí, en una casita unifamiliar con algo de jardín y un garaje. Aparcamos sobre el césped y llamamos a la puerta. Traemos una botella de vino que horas más tarde acabará sobre la alfombra del comedor. No por nuestra culpa, de verdad. Además de Jaume en la casa vive Louise, a la que recordamos de la época en que Jaume vivía en Barcelona y compartía piso con Carles, y Núria, la hija de ambos, de unos meses de edad. También está Carles, el primo de Jaume que ha venido a Nueva Zelanda a trabajar y a aprender inglés.
La velada transcurre entre anécdotas, recuerdos y ponernos al día de las vidas de los demás. También nos ayudan a diseñar la ruta que seguiremos por NZ. La comida esta muy buena y al terminarla todos insisten en que nos quedemos a dormir en el sofá del salón y no en la Lola como estaba previsto. Y aceptamos, que hay calefacción y fuera hace mucho frío. Además Louise resulta ser la anfitriona perfecta y nos colma de atenciones: mantas, toallas limpias, hasta nos ha comprado comida típica para que nos llevemos mañana. Dormimos más que bien y al día siguiente nos duchamos, por primera vez en este viaje, con los pies descalzos.
Jaume se va a trabajar pronto. Louise y Núria nos hacen un tour por la ciudad. Christchurch tiene una característica que la convierte en una ciudad muy diferente a todas las que hemos visto.¡Tiene una media de 10.000 terremotos al año! El centro de la ciudad esta totalmente devastado por un terremoto que tuvo lugar en 2011. La zona esta vallada y están reconstruyendo todo lo que pueden. Louise nos enseña uno de esos parkings de varias plantas de alto.
-Yo nunca entraría aquí.
Ni ella, ni por lo que se ve, nadie en Christchurch. Los habitantes de esta ciudad viven con miedo a un nuevo terremoto. Louise, inconscientemente, controla siempre qué podría caerle encima si se produjera uno en ese mismo momento.
-Por suerte en Barcelona nunca ha habido un terremoto- le decimos.
-Sí, si lo hubo, en 1800, lo busqué cuando vivía en Barcelona. Me daban miedo esos edificios tan altos.
En una mañana con Louise aprendemos un montón sobre NZ y sus habitantes.
-En Europa todo el mundo es guapo y viste bien. Aquí la gente va al súper en pijama.
Nos despedimos de ella y de Núria, le damos un millón de gracias por todo y nos vamos con la Lola dirección Kaikoura, a ver ballenas.

G&C