LUANG
PRABANG y VANG VIENG
Explorando
el norte con Paco y Julián
Llegar
a Luang Prabang desde Pai no es fácil ni rápido. Salimos de Pai con una minivan
que nos lleva hasta la frontera de Laos. Hacernos la visa nos cuesta un par de
horas y una desesperación. Cruzamos la frontera en barco, en 5 minutos estamos
en Laos y luego un slowboat nos lleva hasta Luang Prabang en 2 días de
viaje.
El
primer día en el slowboat se hace eterno, pasadas las primeras horas cuando
navegar el Mekong aún parece algo increíble, ya no sabemos qué hacer. Por
suerte conocemos a Paco y Julián, cordobés el primero y porteño el segundo,
y residentes los dos en Amsterdam. Paco es el DJ andaluz más joven de la
historia, con 12 años estaba pinchando en una discoteca con 1500 personas
(suponemos que también lo es de toda España, aunque quizá hubiera uno de 11
años en alguna parte) y Julián pone caras, llegaron a echarlo de un trabajo por
poner caras. Así que juntos hacen una increíble pareja cómica.
Paco:
Julián quillo, ¿tienes tu la llave de la habitación?
Y
Julián se levanta de un salto, se palpa los bolsillos, pone cara de susto.
Paco:
Julián no me jodas…
Y
Julián sale corriendo hacia la habitación, esta cerrada. Se dirige al señor del
guest house, le dice que se han dejado la llave dentro y éste saca una
bolsa llena hasta los topes de llaves y empieza a probarlas una a una. Y mientras Julián vuelve
a la mesa.
Julián:
¿Seguro que no la tenés vos?
Paco:
Yo no quillo, yo te las he dado a ti.
Y
Julián rebusca por el suelo, por la mesa y finalmente las encuentra justo
enfrente de Paco.
La
historia se repite unas horas después y cada cierto tiempo.
Paco:
En verdad nunca hemos perdido nada.
Julián:
Solo la cartera, los pasaportes, unas chanclas…
Al
día siguiente somos los últimos en llegar al barco, parece que no hay sitio
para nosotros, pero tranquilos en la parte trasera, o sea en la cocina, hay 5 sillas de
plástico. Así que nos toca viajar en la zona VIP. Solo tiene un inconveniente,
hay un cubo lleno de agua que abastece el lavabo, y que no puede vaciarse del
todo. Así que a Carles le toca currar!
Al
final después de un montón de horas llegamos a Luang Prabang. En el muelle hay
un señor con un cartel: "Arroyo"
Paco:
Mira Julián, uno que se llama como tu.
Julián
se ríe y sigue adelante.
Paco:
Oye quillo vamos a preguntar.
Julián:
Que no, que no,¿cómo voy a ser sho?
Paco:
Hombre estas en Laos, no creo que haya muchos Arroyo.
Evidentemente
se trata de ellos, tenían la reserva hecha en un hotel y han venido a
buscarlos. Y a nosotros nos toca caminar, Luang Prabang es caro pero nosotros
no estamos dispuestos a pagar 20 dólares por una habitación. Después de 2 horas
con las mochilas a cuestas encontramos una habitación barata, céntrica y con
baño. ¡Ja Luang Parbang, te ganamos!
Luang
Prabang es una ciudad bonita, de influencia portuguesa. Pero nosotros
preferimos irnos a las cascadas. Arreglamos el precio con un tuc-tuc y para que
nos salga más barato invitamos a todo el que pasa a compartir tuc-tuc. Así
conocemos a Julia, una alemana que viaja sola y que será nuestra amiga lo que
queda del día.
Las
cascadas nos dejan boquiabiertos. Son de aguas turquesas. Preciosas, aunque el
agua esta congelada. Pasamos el día en ellas.
La señora no venia con nosotros, pero quiso salir en la foto. |
Por
la noche nos vamos los 5 a cenar al night market. Julia conoce un sitio
donde puedes comer tanto como quieras por un precio ridículo. Y sin saber muy
bien cómo acabamos la noche en una bolera, hablando con un alemán que lleva
falda y toca la gaita…
Al
día siguiente nos vamos a Vang Vieng. Solo poner el primer pie en este pueblo ya queremos irnos. Esto es Salou! Guiris borrachos por todas partes, ellos mismos son los camareros y los clientes de los millones de bares que poblan este lugar. La actividad principal de este pueblo es el tubing, tirarse por el río con un flotador enorme e ir parando en cada bar a emborracharse. No queremos ni sacar la cámara de fotos. ¿Para qué? Por suerte hay unas cuevas cerca del pueblo. Y no hay nadie. Exploramos una cueva increíble, al final de la cuál nos damos un baño casi a oscuras. Momentazo! Y en la cueva de al lado hacemos tubing casi solos...
Y así nos reconciliamos un poquito con Vang Vieng antes de mezclarnos en la noche para celebrar el cumpleaños de Carles con un buen festival al estilo Vang Vieng.
G&C
HOLA CHICOS, viajais mas que Marco Polo. eso nos gusta, vuestras experiencias están tambien en nuestros pensamientos y en nuestro corazón
ResponderEliminarLa vida hay que vivirla.
Os queremos desde la distancia un poquitín más
MA.- fransis