viernes, 6 de abril de 2012

ISLAS PERHENTIAN "Los chinos no ven tortugas"

ISLAS PERHENTIAN
Los chinos no ven tortugas

También a las Perhentian les daremos un lugar privilegiado entre nuestros recuerdos. Las situaremos junto a Kho Tao, la Rabbit Island y Goa. Y prometemos sonreír cada vez que las pensemos.


Hoy queda ya lejos el día que llegamos, a toda velocidad con un speed boat y con muy mala mar, cargados con mochilas enormes y acompañados aún de la familia de Gemma. Queda lejos esa primera mala impresión de la playa a la que llegamos, construida hasta el mar mismo. Y lejos también como encontramos un sitio encantador unas playas más allá.

Quedan lejos los días que pasamos en Pulau Besar, descansando, caminando, descubriendo nuevas playas, leyendo, jugando, haciendo vermuts con aceitunas, berberechos y jamón serrano...






Y también queda ya lejos el día que Damià, Montse y Sara se despidieron de nosotros en la arena de la playa y subieron a un barco que les llevaría de regreso a la realidad.


Ese mismo día nosotros cogimos un barco-bañera conducido por un niño de unos... ¿nueve años? "El día de tu noveno cumpleaños, cuando te conviertas en todo un hombrecito, te dejaremos llevar a un par de turistas a la isla pequeña tu solito"Nos agarramos fuerte pero nuestro barquero becario sabe como manejar su bañera y llegamos sanos y salvos a Pulau Kecil.

Preguntamos precio en los primeros bungalows con buena pinta (buena pinta= curtes, pinta de ser baratos) que encontramos. Los llevan dos hombres tranquilos, muy tranquilos, la llave de la habitación no saben dónde está, ahora la buscan, y la contraseña de internet... no la recuerdan. Son las 12 y media del mediodía. Entramos en la habitación: a la derecha la cama, a la izquierda nada, un gran espacio vacío, seguramente tenían pensado poner una mesita o un sofá, o una tele y una nevera, pero se les olvidó.

Es la tercera vez que uno de ellos, el de las rastas, pasa por delante de nuestro bungalow mirando a todos lados y diciendo para sí mismo "Password, password..." No sabemos dónde  estará buscando la contraseña pero no la encuentra hasta las 9 de la noche. La llave también aparece, lleva el número 8 escrito como identificativo, teniendo en cuenta que nuestra habitación es la 7 resulta comprensible, dada la extraña organización de las llaves, su dificultad para encontrar la correcta.



5 noches después nos sentimos como en casa. Y en estos 5 días exprimimos la isla playa a playa, encontrando a cada paso un nuevo paraíso. Cenando pescado fresco en la misma playa a la luz de una vela y bajo la brisa marina. También los camareros del restaurante-chiringuito al que acudimos cada noche (y mañana) se convierten en parte de nuestra familia perhentiana, aunque el camarero guapo no resulta ser un actor coreano preparando su próximo papel sino el hermano del otro.

Al final nos decidimos a hacer el snorkelling trip que ofrece todo el que tiene una barca por aquí. Y lo disfrutamos. Como estamos en temporada baja somos 5 en la barca y vemos millones de peces, tiburones, tortugas, peces Napoleón y un montón de coral.

 Y conseguimos arrancarle una confesión a nuestro barquero, y sobrino de nuestros camareros guaperas y no actores, acerca de los chinos. Para ver tortugas hay que ser rápido, cuando él dice "allí" hay que saltar al agua sin pensar, zambullir la cabeza y  dejarse impresionar por el tamaño y la majestuosidad de una tortuga marina. Los chinos nunca ven tortugas. Después del "allí" empiezan a ponerse las aletas, las gafas y el tubo, los sombreros, chalecos y todo lo que un chino necesita para meterse en el agua. Después tienen que lograr llegar hasta el agua... Nunca ven tortugas.

Como echaremos de menos este sitio... ¡Pero tranquilos! Dejamos en él al Asesino cósmico para que vigile el lugar, y lo dejamos en un buen sitio, con vistas.

Asesino Cósmico se queda aquí, con estas vistas.


G&C

domingo, 1 de abril de 2012

KUALA LUMPUR "¿Hay tanta gente que compra como cosas que se venden?"


KUALA LUMPUR
¿Hay tanta gente que compra como cosas que se venden?

Hasta Kuala Lumpur nos lleva un autobús 2.0, la evolución en materia de autobuses, el autobús entre los autobuses, el sillón de la reina. Esta vez no solo Sara aprovecha para dormir. 
-Cariño, este autobús es mucho mejor que muchos de los sitios en los que nos hemos hospedado.


Y a Kuala Lumpur llegamos por la puerta grande, o como mínimo por la puerta China, directos a chinatown, un enorme mercadillo que a punto está de provocar un colapso en la madre de Gemma, que no da abasto, quiere mirarlo todo, regatear, comprar cosas para todos. Los mercadillos la vuelven loca y ahora esta alojada en el interior de uno de ellos. Antes de que Montse se deje el sueldo entero en los puestos chinos decidimos echar un primer vistazo a la joya de la corona Kuala Lumpurense, las torres Petronás. 

Preciosas. Con la noche encima se iluminan para ser admiradas por centenares de personas que hoy han venido hasta aquí atraídas por un concierto que se celebra al pie de las torres. Aún no sabemos cómo, conseguimos entradas gratis para la zona VIP, dónde deberían de estar esas adolescentes que gritan desde la verja cuando aparece en escena un melenas Malayo que canta, como si fuera una estrella del Heavy Metal, un Pop de lo más comercial. Duramos poco. Hay hambre.



Pero atención porque la principal actividad a realizar en Kuala Lumpur, el motivo que nos ha traído a la capital, lejos de ser la mera visita a las Petronás, es ni más ni menos que asistir al Gran Premio de Malasia de Fórmula 1. Hay que enterarse de todo, como se llega a Sepang, a qué hora es la carrera, incluso hay quién aún tiene que decidir a quién animará.

Por una vez nos despertamos sin prisa, la carrera no es hasta las 4 de la tarde. Tenemos tiempo de pasar por la oficina de turismo, ver alguna exposición de arte y perdernos en un par de mercadillos más antes que Carles no pueda más de nervios, emoción o quién sabe qué y nos apriete para ir tirando. 



Tenemos entradas de peluse, así que vamos equipados y preparados para cualquier inclemencia del tiempo. Bueno, excepto para este calor abrasante. El pareo si lo hemos traído y esta bien extendido en medio de la solana, guardando sitio por si en algún momento el sol nos da una tregua y podemos salir del amparo de esta palmera. Y nos la da, a pocos minutos del inicio de la carrera las nubes se apoderan del cielo y nosotros del pareo. 

Pero el tiempo aún no lo ha dicho todo y, casi coincidiendo con el semáforo verde, empieza a llover y Alonso aprovecha para ganar posiciones. Mientras tanto Damià ha decidido que animará a De la Rosa, que es catalán. "Los Hispania deben ser esos y el primero de ellos será Pedrito". Horas después descubriríamos que esos no eran los Hispania sino que eran esos otros que parecen un calamar, y que De la Rosa no era el primero sino el último, el último de todos. En declaraciones posteriores Pedro De la Rosa diría "Me lo he pasado muy bién en este gran premio" y Damià diría "Ah no era Pedro, ¿ y a quién he estado animando yo?" A Timo Glock, pero eso no importa. 

La lluvia se hace más intensa, nos ponemos los chubasqueros. La carrera se para. Media hora de parón, el realizador se aburre, ve a Gemma enfundad en su ridículo chubasquero, firmemente atado alrededor de la cara, y la pincha. Gemma sale en directo por la señal internacional que se transmite a todo el mundo. Pero de eso también nos enteraríamos más tarde. 
Se retoma la carrera. Alonso sale quinto pero rápidamente empieza a ganar posiciones. Nuestro falso De la Rosa sigue en el puesto 17. Alonso nos regala, frente a nuestra curva, el adelantamiento que lo sitúa en primer lugar, líder. Carles está a punto de explotar de emoción. Y desde este punto hasta el final Alonso seguirá primero y Carles al borde de un ataque. Sin sorpresas finales. Fernando gana y Carles explota.




Recogemos y nos volvemos al hotel (obviaremos aquí el autobusero que nos llevó a casa, su incapacidad para pisar el freno sin desmembrar a los pasajeros y su astucia para encontrar, en medio del tráfico más intenso, una salida rápida). Las cenas en chinatown le dejan a uno lleno y listo para ir directo a la cama.




Al día siguiente toca hacer turismo. Empezaremos con un templo de cada estilo, aprovechando la diversidad cultural y religiosa del país, que aunque mayormente musulmán, cuenta con libertad de culto. 




Primero un templo hindú encajado entre edificios modernos de distinta índole.








Después toca uno chino, medio reconvertido en taller, tienda o lo que se tercie y finalmente una mezquita que con ver de fuera nos parece suficiente (de la iglesia católica pasamos por poco original).





A parte de eso, visitamos una exposición, más por el aire acondicionado que por la temática de la misma, little India y de nuevo las torres Petronás, que nunca decepcionan.


Al día siguiente un avión nos llevará de nuevo al norte, esta vez a la costa este, concretamente a Kota Bharu, desde donde cogeremos un barco a las maravillosas islas Pherentian.












G&C&d&m&s

sábado, 31 de marzo de 2012

CAMERON HIGHLANDS "Té, fresas y excursiones"



CAMERON HIGHLANDS
Té, fresas y excursiones.

A Cameron Highlands llegamos después de barajar múltiples opciones. Desde Langkawi era complicado llegar a las Islas Pherentian y largo hacerlo a Taman Negara. Pero acercarse a los Cameron solo era cuestión de coger un ferry hasta la costa y un autobús hasta Tanha Rata (Camino que Sara aprovechará entero para dormir). Podríamos habernos equivocado en nuestra elección de destino pero acertamos. Los Cameron Highland ofrecen una gran variedad de rutas de trekking en un ambiente bastante más fresco que el del resto de Malasia.

El primer día nos decantamos por una ruta de unas cuatro horas que sube hasta lo alto de un pico desde el que se suponen unas vistas espectaculares de toda la zona. La excursión es bonita, combina bosque y jungla, la vegetación espesa "Aquí no cabe nada más", y el camino no tiene una gran dificultad (solo alguna de pequeña) pero vistas, lo que entendemos nosotros por unas grandes vistas de la zona, no las tiene. No. Al llegar a lo más alto lo que te encuentras es una torre de electricidad. 
Tampoco esta precisamente bien indicado, en realidad no esta ni bien ni mal, simplemente no esta indicado, lo que añade a la excursión cierto aire de aventura y algún que otro "Por aquí no es", "Aquí se acaba el camino" o " Esta verja electrificada y con espinas en lo alto debe significar que por aquí no era". 

















Al final la ruta, o como mínimo la que hacemos nosotros, lleva hasta un pueblo aborigen asentado en una pequeña colina, y que acaba de hacer la colada, pues las ropas cuelgan ondeantes al viento y nos regalan una estampa inmejorable del lugar.






Cansados pero contentos volvemos al hotel, dónde cada uno se dedica a sus asuntos y nadie, como puede apreciarse por el retraso en la actualización del blog, se dedica a poner al día el Ministerio de Comunicación.


El segundo día en los Cameron Highlands lo dedicamos al té (y en menor medida a las fresas. Que a Damià y a Gemma les den asco puede que influya). Y es que los reclamos principales de esta región son las plantaciones de té que la rodean y las granjas de fresas que se hallan por doquier. Y aunque el tema fresas no pase de unos cuantos invernaderos y un montón de souvenirs con el dibujo de una fresa como motivo principal, las plantaciones de té si nos resultan espectaculares. 


Se expanden a lo largo 
y ancho de las montañas cubriéndolo todo de un verde intenso que despierta más de un "¡Oh! Qué bonito" "Qué suerte haber venido hasta aquí para ver esto" y otras expresiones igual de satisfechas. 




Nos colamos entre los arbustos de té para hacernos la foto, sin darnos cuenta que detrás nuestro ha parado un autobús de chinos a los que más que las plantaciones en sí lo que les causa curiosidad, y hacia donde apuntan sus objetivos, somos nosotros. 




Unos cuantos flashes después seguimos nuestro camino acompañados por un viejo perro que nos sigue desde la casa bonita de las vistas espectaculares que hemos visto al inicio de nuestra excursión. De repente un empleado de la finca en cuestión se persona a recoger al animal - Es que los dueños son alemanes- aclara- y siempre que ve alguien con pinta de alemán le sigue.



No sabemos que entenderán el perro o el pobre empleado por pinta de alemán, lo que esta claro es que ambos se enfrentan a una situación complicada, pues el solícito empleado ha llegado en moto a recoger al perro que no tiene ninguna intención de subirse al vehículo. Esto, acompañado del echo que a los asiáticos en general les dan pánico los perros, nos brinda una curiosa distracción en nuestro camino de vuelta.



De Cameron Highlands salimos en autobús, un autobús de asientos enormes, comodísimo, que nos lleva directos a Kuala Lumpur. De nuevo Sara aprovechará el viaje entero para dormir, no hay que desaprovechar oportunidades.

G&C&d&m&s