SUZHOU y GUANZHOU
Camino a Hong Kong
Dicen que Suzhou es la Venecia asiática. Y eso puede creer uno si llega a la estación de tren con tal resaca que coge un taxi, cierra los ojos y no vuelve a abrirlos hasta que llega al albergue. Y si además ese albergue está encantadoramente situado junto a uno de (los dos) canales restaurados de la ciudad uno cree haber llegado al paraíso. Hasta que:
1-Entra en el albergue. Bonito, muy bonito, pero hace más frío dentro que en la calle. Y eso a 8º puede ser un inconveniente. También puede serlo que en el bar tampoco haya calefacción y el billar haga bajada.
2-Sale de la calle donde esta ubicado el albergue. Uno va siguiendo el canal, que alguien tuvo la gran idea de restaurar y de decorar con sauces llorones y glorietas de madera, todo muy chino, y de repente se da de bruces con los típicos centros comerciales, neones, restaurantes de comida rápida, música estridente y vendedores que, micrófono en mano, anuncian las ofertas de su comercio "¡Pantalones de moda a 80 yuans!" (o algo así dirán). Y se acaba Venecia.
Pero nosotros hemos elegido Suzhou para pasar la Navidad y aquí la pasaremos, disfrutando de la Suzhou bonita, la de los canales y los jardines. A tal efecto visitamos los jardines del administrador humilde, unos jardines que en verano deben ser más que bonitos, con las flores en su máximo esplendor y el verde de las enredaderas cubriendo las marquesinas, pero que ahora en invierno… bueno… se ven un poco secos… ¡Suerte que tenemos mucha imaginación!
El día de Navidad cambiamos la escudella amb carn d'olla por un cuenco de sopa de noddles con carne (no sabemos de qué). Comemos por 1€ los dos, muy poco navideño… y sin alcohol, menos navideño aún… Pero muy bueno. Empezamos a echar de menos el aquí carísimo vino…
G&C